5 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE LAS CREMAS PARA LA CARA
Las cremas para la cara son uno de los productos más empleados en cosmética tanto en hombres como en mujeres. No es sólo una cuestión estética sino de cuidado de la piel ya que los agentes ambientales como el viento, el sol y la contaminación, y los agentes internos como el estrés y el estado hormonal van haciendo mella en nuestra piel y protegerla y repararla es una de las funciones con las que cuentan las cremas para la cara.
1. No es lo mismo una crema para la cara hidratante que crema humectante
A simple vista puede parecer que una crema humectante para la cara cumple la misma función que una crema hidrante. Sin embargo, existen algunas pequeñas diferencias al respecto que conviene aclarar para elegir la crema que más se adapte a nuestra piel.
Una crema humectante humedece la piel del rostro a un nivel superficial lo que las hace especialmente adecuadas para mujeres y hombres menores de 25 años ya que a esas edades no es necesario más. Juventud divino tesoro.
En cambio, la función de la crema hidratante se realiza a un nivel más profundo, re-hidratando las capas profundas de la epidermis para dar al rostro mayor frescura y luminosidad, y por lo tanto se recomienda a partir de los 25 años que es cuando la piel empieza a reducir su capacidad autoregeneradora.
2. Las cremas para la cara con aceites esenciales son buenas para las pieles grasas, es más importante vigilar el contenido en alcohol
Si tienes la piel grasa, lo primero que buscarás en una crema para la cara es que sea oil-free (libre de aceites) que es el mantra que se ha repetido hasta la saciedad en la formulación de las cremas para pieles grasas, y nunca se ha tenido en cuenta la influencia de los alcoholes en la producción de comedones o granitos.
Estos alcoholes actúan como desecantes de la piel por lo que en un primer lugar, elimina la grasa de la piel. Sin embargo, su consecuencia no es agradable ya que debido a esta sequedad las glándulas sebáceas de la piel necesitan producir una mayor cantidad de lípidos, provocando la obstrucción de las mismas y dando lugar a la aparición de los temidos granitos.
Sin embargo, el uso de cremas con aceites esenciales o los propios extractos de aceites que estén destinados al tratamiento de la tendencia acneica, pueden equilibrar la piel y por tanto ser beneficiosas. Todo depende del tipo de aceite del que se trate, si es un aceite con propiedades para tratar las pieles grases o si son simplemente las bases que añaden a cualquier formulación.
3. Las cremas antiarrugas no eliminan las arrugas, las disimulan y atenúan
Una vez has conseguido la crema antiarrugas y te la has puesto (lo antes posible por supuesto para que empiece a hacer efecto cuanto antes) te miras en el espejo esperando que el efecto sea inmediato, y encuentras una piel luminosa, jugosa,… y la arruga… sigue ahí, se ve menos, o quieres verla menos.Ya te has planteado utilizar tu primera crema antiarrugas. Te levantaste una mañana, y al mirarte al espejo allí la viste, ¡la primera arruga! En ese momento, el primer pensamiento fue voy a comprar la mejor crema antiarrugas para eliminarla, para hacerla desaparecer, a fin de cuentas todavía soy muy joven para que mi piel me esté jugando esta mala pasada.
La mayoría de las cremas antiarrugas (por no decir todas) no eliminan los efectos del envejecimiento en la piel sino que los disimulan. No en vano en los eslóganes publicitarios de casi todas las cremas antiarrugas el mensaje es siempre “atenúa los efectos del envejecimiento” y no “elimina los efectos del envejecimiento”.
Sin embargo, nos vemos guapas y cuidadas con ellas porque el efecto de disimular lo hacen muy bien, sobretodo cuando llevan ciertos componentes que veremos en artículos posteriores.
4. Las cremas naturales para la cara o de herbolario pueden provocar alergias
Muchas veces acudimos al herbolario buscando una crema natural que no nos provoque alergias. Asociamos natural con inocuo y esto no siempre es así (por ejemplo, existen plantas venenosas) por lo que hay que llevar especial cuidado.
Estas cremas han pasado menos controles que las cremas de farmacia, por ejemplo.
Con esto, no queremos decir que todas las cremas naturales produzcan alergias sino que todo va a depender del alérgeno que afecte a la persona que va a comprar dicha crema y, muy importante, de la composición de la crema que estés utilizando.
La clave es ir probando y encontrar la mejor crema para ti, pero también puedes acudir al dermatólogo para que te recomiendo alguna de las cremas que hay en el mercado que están especialmente dirigidas a pieles sensibles o que presentan problemas de dermatitis.
5. El orden de los ingredientes en la composición de una crema para la cara no es al azar
Muchas veces nos paramos a leer los componentes de las cremas para ver si tienen aceites, alcoholes o si contienen parabenos o ftalatos (prometo artículos sobre estos compuestos) pero desconocemos por qué los colocan bajo ese orden.
Pues bien, al igual que sucede con los productos alimentarios, los ingredientes deben figurar en la composición en orden de mayor cantidad a menor. Por lo tanto, si en una crema encontramos en primer lugar agua, es lo que contendrá en mayor medida aunque no están obligados a poner cantidades o porcentajes.
Esta es una forma de diferenciar la calidad en las cremas, ya que las cremas para la cara más baratas suelen llevar en su composición los principios activos al final lo que quiere decir que llevan menos cantidad y por tanto, eso puede justificar su bajo precio.
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