El Chisme Y Sus Consecuencias
Junto con el chisme normalmente aparece
otra variante, la QUEJA: esta palabra significa (lamentarse, dolerse,
protestar, demandar, reclamar, reprochar.) Y de la queja viene la
murmuración, estos son como dos gemelos que nunca andan separados
siempre andan juntos y son muy buenos compañeros nunca se separan, la
queja no es de Dios, no viene en el paquete de la salvación.
La
murmuración puede ser sobre un hecho verdadero, entonces se le llama
chisme. No se cuestiona si lo que se comunica es cierto o no, sino que
el hecho de hablarlo, de comentarlo con otros, se constituye en
murmuración y eso es pecado. Y recuerden que para Dios no hay diferencia
de pecados, es tan pecador el asesino, el idólatra, el adúltero como
el chismoso. Nuestro Señor llama a los chismosos corruptos.
Aquellos
que se involucran en este comportamiento no hacen sino provocar
dificultades y causar ira y amargura, sin mencionar las heridas entre
amigos. Tristemente, algunas personas lo hacen pensando que es sin
intención y buscando el bienestar de la víctima de sus murmuraciones, y
nada más lejos de la realidad. Cuando tales personas son confrontadas,
niegan las acusaciones y responden con excusas y racionalismos. En vez
de admitir su error, culpan a alguien o a algo más, o intentan hacerlo
sonar como si el pecado que cometieron no fuera tan malo. “La boca del
necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.
Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las
entrañas.” (Proverbios 18:7-8).
“El
que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.”
(Proverbios 21:23) Así que debemos guardar nuestras lenguas y
refrenarnos del acto pecaminoso del chisme. Si rendimos nuestros deseos
naturales al Señor, Él nos ayudará a mantenernos rectos. Dios recompensa
al justo y al recto, así que todos debemos luchar para permanecer como
tales.
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