Intercesión
Cuando oramos por alguien lo que hacemos es interceder;
eso significa que nos involucramos mentalmente en su mundo al hacer
contacto deliberadamente con Dios en nombre de esa persona. Es cierto
que este es tan solo un aspecto de la oración, ¡pero es un aspecto muy
importante¡
En el primer libro del profeta Samuel, se narra una historia que ilustra claramente el valor “la importancia esencial”
de orar por otros. El pueblo de de Dios está viviendo un periodo de
crisis. Han pedido un rey y lo ha conseguido. Le tocó a Samuel
enfrentarlos y decirles lo poco sabio de su urgencia testaruda por ser
“como todas las naciones de la tierra”. El pueblo vio la insensatez de
su decisión tiempo después; sin embargo, sabiamente le hizo el pedido
correcto a Samuel: “Ora al Señor tu Dios por nosotros, tus siervos,
para que no nos quite la vida. A todos nuestros pecados hemos añadido la
maldad de pedirle un rey” (1 Samuel 12:19).
El generoso Samuel debe de haber sonreído al asegurarles: “En cuanto a mí, que el Señor me libre de pecar contra Él dejando de orar por ustedes” (versículo 23). Ya había estado orando por ellos, así que prometió no parar. Hacerlo sería pecar contra el Señor.
Aquellos que están en la búsqueda del
carácter maduro consideran la intercesión como algo importante. No hay
participación más significativa en la vida de otro que la de la oración
constante y prevaleciente. Ayuda más que el regalo de dinero, anima más
que un fuerte sermón, es más eficaz que un cumplido, es más
reconfortante que un abrazo físico.
Lejos sea de nosotros pecar contra el
Señor dejando de orar lo unos por los otros, por eso continuamos
cumpliendo la voluntad de nuestro Señor; aunque muchas veces no
podamos contestar sus correos, tengan la seguridad que seguiremos orando
por ustedes.
Dios les bendiga!!!
Comentarios
Publicar un comentario